El ex conductor de "CQC" dio un giro en su carrera para convertirse en jurado del espacio de destrezas que conduce José Miguel Viñuela.
A lo largo de las dos temporadas anteriores “Apuesto por ti” logró ganarse un espacio entre la audiencia y ahora va por un tercer periodo con pruebas cada vez más extremas. Sin embargo, el programa no ha estado exento de cambios y la salida de Carlos Pinto fue el primero de ellos.
Pero el lugar del periodista no quedará vacío porque a partir de marzo próximo podremos ver a Nicolás Larraín como el tercer jurado de “Apuesto por ti” junto a Javiera Acevedo y Tusam. “No cachaba mucho el programa. Mis hijos son los que me animaban a que participara. En estricto sentido desde ‘CQC’ que no estaba en televisión abierta. Entonces a veces uno no sabe en qué meterse, no cachaba mucho lo que era y cuando lo vi me animé”, señala el ex rostro de Mega, quien agrega que en lo que lleva trabajando junto al equipo ya ha podido formar una opinión. “Me parece interesante, hay cosas novedosas. Lo pasamos muy bien, nos entretenemos mucho, tiene momentos de mucha tensión en el estudio. La gente se toma las pruebas en serio".
Larraín fue reclutado por Andrés Canales, productor ejecutivo del espacio, quien conocía al locutor de radio Tiempo desde los tiempos en que se desempeñaba en Mega. “Él me conocía más allá de la imagen de 'CQC' y creía que podía hacer esta pega de ser un poco más tacaño”, explica Larraín quien en poco tiempo logró definir su rol en el espacio de destrezas. “Soy el más tacaño, seguí la línea de Carlos Pinto. Soy más escéptico, cuestiono a los personajes que vienen de repente, ando con la billetera más apretada”, comenta.
Nicolás está feliz con este nuevo trabajo y así lo demuestra, "uno cree que la tele es más o menos arreglada, mira con desconfianza estas cosas tan extremas y es real todo, tanto los participantes que llegan a buscar sus lucas como la alegría de la gente cuando logra el objetivo y se gana la plata”, destaca.
Y así como Larraín ha visto el lado alegre de ser jurado, también ha tenido que toparse con la cara menos amable dedicando largas horas a su rol de jurado. “Las jornadas son agotadoras, porque se desarma el estudio para cada prueba, pero realmente se pasa muy bien. Estar ahí, ver al tipo que se gana la plata, se tira al suelo, eso lo hace entretenido”, señala el fanático de Unión española, que con este rol se ha ganado la enemistad del público. “Me llegan las pifias de vez en cuando. El público tiende a ser como circo romano que aprueba cualquier cosa. Yo les pido que paren, que hay cosas que hace cualquiera y ahí me pifean”, remata entre risas.
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