Este jueves, vuelve a TVN "La Odisea", en la que navega ríos salvajes, se infiltra en una tribu peligrosa y prueba plantas alucinógenas. "Es el lugar más importante del momento. Están los remedios para todas las enfermedades", comenta.
Ricardo Astorga no navegaba el río Amazonas desde hace 20 años. Pero ahora se reencontró con él para la segunda temporada de " La Odisea, la conquista del Amazonas", el programa de viajes y desafíos extremos de TVN en el que comparte pantalla con su sobrino Pangal Andrade -especialista en retos de riesgo, ganador del reality "Año Cero" (Canal 13)- y Camila Lacámara, joven veterinaria que tuvo su primera incursión en el programa "Cabaret Burlesque" (TVN).
En esta nueva travesía de 10 capítulos -que debutará este jueves a las 23:10 horas-, Astorga y compañía enfrentan singulares desafíos como sobrevivir en la selva más peligrosa del mundo sin comida ni agua durante varios días, además de tratar de ser aceptados por la tribu más hostil del continente, probar plantas alucinógenas y encontrar a los animales más extraños del planeta, entre otras proezas. Fueron casi tres meses de sobrevivencia a lo largo de ocho mil kilómetros por Ecuador, Perú y Brasil.
"Fue adrenalínico", confiesa Ricardo Astorga, documentalista y antropólogo. "Fue fantástico. Estuvimos en el lugar más exótico del planeta, con una biodiversidad impresionante. Es relevante también en términos políticos. Creo que este es el lugar más importante del momento. La próxima guerra será por el agua y una quinta parte del agua dulce del mundo pasa por este río".
Astorga subraya la relevancia que, para él, tiene el Amazonas. "Indudablemente estuvimos en el lugar más subyugante y exótico del planeta. Hay tribus, grupos caníbales. Están los remedios para todas las enfermedades. Este es el ombligo del mundo".
Aunque ya había estado en esta selva, ahora se concentró exclusivamente en explorar zonas particulares. "Fue ir a buscar las partes más raras, exóticas notables. Fue un desafío tremendamente interesante en términos antropológicos, ecológicos, políticos, además del desafío físico que implica. Recorrimos los ríos más salvajes del amazonas, surfeamos la ola más grande del mundo, participamos en un movimiento ecológico de indígenas que le declararon la guerra a Brasil...".
"Descubrimos que hay un turismo ayahuasquero"
En el primer capítulo veremos cómo Ricardo, Pangal y Camila se internan en la selva de Ecuador para vivir junto a los Huaoranis, considerada como una de las tribus más hostiles del continente. La joven se unirá a las labores que realizan diariamente las mujeres del grupo, como la recolección de la yuca, mientras Pangal se dedica a escalar árboles de gran altura y Astorga participará en la elaboración del curare, veneno usado para matar a los animales de la selva.
Más adelante, consumen plantas alucinógenas. "Los chamanes nos dieron", cuenta Astorga. "La ayahuasca está un poco demonizada, pero no es una droga. Es una planta medicinal, usada incluso por la medicina occidental. Descubrimos que hay un turismo ayahuasquero. Los mismos chamanes lo denuncian. Hay gente que ofrece «la ayahuasca más fuerte», le ponen cocaína. Hacen una mezcla para que los turistas tengan un vuelo más alto".
Este tipo de experiencias místicas contrastaron con la tensión que se siente en lugar. "Hay una guerra soterrada entre tribus y empresas madereras que entran al Amazonas. Además, las autoridades brasileñas fueron bastante poco amables. Casi nos tuvieron detenidos, mientras buscábamos una ola gigante que no aparecía. No la podíamos encontrar".
Esas son las experiencias que Astorga quiere compartir, colaborando de alguna manera a la televisión cultural de la que tanto se habla.
"Estamos en horario prime. Y es importante que la cultura esté ahí. Es un esfuerzo del canal seguir peleando por esos espacios".
En enero comienza una nueva aventura
Mientras se emita "La Odisea", Astorga y compañía emprenderán en enero una nueva aventura, esta vez por la Patagonia chilena.
Grabarán un nuevo ciclo del programa junto a un grupo multidisciplinario de expertos con el fin de adentrarse y descubrir los lugares más desconocidos de la zona más austral de Chile. La idea es mostrar riesgo y aventura en lugares a los cuales pocos chilenos pueden acceder.
Fuente: